Dando puntadas

Traducción y comercio exterior (II)



traducción y comercio exterior II - documentos que se traducen

No son libros, pero se traducen

 

Hoy es el Día del Libro y se hablará de Cervantes, de Shakespeare, de literatura y de traductores literarios, como yo misma hice el año pasado.

Aunque no es un mundo tan apasionante, voy a aprovechar esta celebración para hablar de otro tipo de publicaciones cuya traducción será muy útil para tu empresa.

En mi último artículo te hablé de la importancia de la traducción en comercio exterior. Hoy vamos a ver qué documentos o soportes se suelen traducir en las diferentes actividades relacionadas con el comercio exterior, como son la internacionalización, la importación y la exportación.

En este cuadro tienes los documentos más habituales:

documentos que se traducen en comercio exterior
Seguramente se te ocurran más y por eso te pido que, si es así, los añadas en los comentarios, así podremos ofrecer una tabla más completa a todo el que pase a echar un vistazo a este artículo.

¿Traducción jurada o no jurada?

El tema de la traducción jurada o no jurada es algo que suele confundir a muchas empresas.

La traducción jurada se utiliza cuando el documento traducido tiene que tener una validez legal en el país de destino. En España, la traducción jurada solo puede hacerla un traductor-intérprete jurado habilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el documento deberá llevar el sello y la firma del traductor.

En comercio exterior, las traducciones juradas se suelen solicitar para documentación oficial de la empresa madre y del empresario, como las escrituras y el CIF de la empresa, el NIF del empresario o a veces los contratos que se firman con empleados, agentes o distribuidores.

Los requisitos cambian de un país a otro y de una entidad a otra, por lo que, antes de solicitar una traducción jurada, te recomiendo que te informes bien en el organismo donde debes presentarla, para que te indiquen si necesitas una traducción jurada o no.

Para el resto de documentos no es necesario un traductor jurado, pero sí es muy recomendable que trabajes con un traductor profesional con experiencia en la materia. Si yo te sirvo, estaré encantada de ayudarte 😉.

Tu producto también se traduce

Como ya he explicado alguna vez, la localización consiste en traducir y adaptar un producto a las convenciones lingüísticas y culturales de un idioma y de un país. Esto ocurre habitualmente en el campo de las TIC, pero el software y las aplicaciones móviles no son el único producto que se traduce y se adapta.

En la industria agroalimentaria también se producen adaptaciones. A veces se cambia el propio producto, modificando algunos ingredientes para acercarlos más a los gustos locales, o se localiza el etiquetado, el embalaje e incluso la marca, sobre todo si utiliza un nombre o un símbolo que pueda tener alguna connotación negativa en el país de destino.

Cuando ya tienes tu producto ajustado a los gustos locales, tienes que hacer lo mismo con tu presencia digital y física en ese país, desde tu página web, tu blog o tus perfiles de redes sociales a carteles publicitarios, catálogos para distribuidores o presentaciones para clientes. ¡Ah! No te olvides del poder del vídeo en tu estrategia de marketing internacional; ya sea con subtítulos o con doblaje, no prives a tus clientes de tener toda la información que necesitan en su idioma.

Ya, ya sé que parece mucho y quizá no sepas por dónde empezar. Como siempre, te recomiendo que primero te asesores con algún experto en comercio exterior y, una vez que sepas cuál va a ser tu estrategia, avances progresivamente.

Como yo, que termino este artículo ya para que no sea demasiado extenso y te emplazo a la última entrega de esta serie, donde te hablaré de los problemas de traducción que presentan este tipo de documentos y cómo podemos evitarlos o minimizarlos.

¡Hasta la próxima entrada!




Alicia González, traductora de español

Alicia González López

¡Hola! Me llamo Alicia y soy traductora especializada en localización de software, páginas web y marketing. Tras 15 años trabajando para otros, me he liado la manta a la cabeza y he fundado mi propia empresa, Prêt-à-translate. Igual que el mismo vestido no sienta bien a dos personas, la misma traducción no vale para todo. ¡Viva el contexto!

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