Dando puntadas

Tradiciones importadas pero mal entendidas



Tradiciones mal entendidas

¡Feliz Día de Acción de Gracias! 🙄

 

Ya no comemos magdalenas de aquella niña con trencitas porque nos gustan más las muffins rellenas de pepitas de chocolate o los cupcakes con sus glaseados increíbles. Cuando nos entra el arrepentimiento, nos vamos a hacer running en lugar de salir a correr para quemar todas esas calorías extra, pero el fin de semana se nos olvida todo y nos vamos a un chiringuito a sentir good vibes, que han sustituido al buen rollo de toda la vida.

Aunque lo parezca, hoy no voy a hablar de los extranjerismos lingüísticos.

Hoy quiero hablar de los extranjerismos culturales, que cada vez nos rodean más, ya sea por la globalización, el consumismo o simplemente por influencia de la cantidad ingente de películas y series extranjeras que vemos, principalmente norteamericanas.

Cuando llega noviembre, sabemos que la Navidad está a la vuelta de la esquina. Por un lado, porque ya tenemos los turrones en los supermercados y, por el otro, porque cada vez más comercios españoles están adoptando la campaña del Black Friday, también conocido como Viernes Negro, que marca el inicio de la temporada de compras navideñas.

El Black Friday es justo el día después de Acción de Gracias.

¿Sabemos qué es Acción de Gracias?

Quitando la parte histórica, se resume en una reunión familiar con un menú donde el protagonista es el pavo asado relleno y la salsa de arándanos, la visita de la hermana que se fue a vivir a la otra punta del país y que casi no llega porque le pasan veinte mil contratiempos, y algún familiar que acaba hasta arriba de ponche. ¿A que lo has visto en alguna película? Es lo más parecido a nuestra Nochebuena, pero aquí cantamos el vuelve a casa vuelve por Navidad y tenemos un cuñado que ameniza la velada con sus «cuñadadas».

Si nos apuntamos al carro del todo lo que viene de fuera mola, podemos acabar hechos un lío y nuestra marca puede verse afectada.

Eso mismo lo ocurrió a un cliente con el que trabajé en la traducción de contenidos para su página web y redes sociales.

En una de sus publicaciones hablaba de Acción de Gracias como una tradición navideña que se celebraba en diciembre.

Si has visitado el enlace que he puesto un poco más arriba, habrás visto que Acción de Gracias se celebra el último jueves de noviembre y que no tiene nada que ver con la Navidad.

En traducción buscamos equivalencias entre la cultura de origen y la de destino. Lo hacemos con refranes y frases hechas, como está lloviendo a cántaros, que se suele traducir como it’s raining cats and dogs o it’s bucketing down. También lo hacemos al hablar de tradiciones que tienen lugar en la misma fecha, como ocurre con Todos los Santos y Halloween.

¿Qué ocurre si no existe tal equivalencia en la cultura de destino?

En primer lugar, debemos pensar si es un elemento cultural necesario. ¿Qué sentido puede tener para nuestro público celebrar tradiciones que no tienen nada que ver con su cultura?

Puede ser interesante conocer tradiciones de otros países, aunque no haya necesidad de celebrarlas en el nuestro. De acuerdo, pero, ya que lo hacemos, debemos informarnos bien, porque además de confundir a nuestro público, podemos ser el objetivo de mofas de otros usuarios que sí conozcan esa tradición.

Vivimos en una época en la que el mero hecho de abrir un perfil en las redes sociales te hace merecedor del escarnio público. Mucha gente aprovecha estos errores no intencionados para perjudicar a las marcas, así que debemos intentar no ponérselo fácil.

Aconsejé a este cliente que valorara la necesidad de hablar de la tradición de Acción de Gracias y, si lo hacían, que se informaran mejor, para no caer en errores fácilmente reconocibles para los troles de las redes sociales.

Recuerda que los traductores somos asesores culturales. Confía en ellos antes de relacionar tu marca con algún extranjerismo cultural.

¡Hasta la próxima entrada!




Alicia González, traductora de español

Alicia González López

¡Hola! Me llamo Alicia y soy traductora especializada en localización de software, páginas web y marketing. Tras 15 años trabajando para otros, me he liado la manta a la cabeza y he fundado mi propia empresa, Prêt-à-translate. Igual que el mismo vestido no sienta bien a dos personas, la misma traducción no vale para todo. ¡Viva el contexto!

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