Dando puntadas

Las peores pesadillas de un traductor



Las peores pesadillas de un traductor

¡Esto sí que da miedo!

Muertos vivientes, payasos asesinos, motosierras, niñas que hablan con espíritus… esta noche, mañana y el fin de semana las parrillas de televisión se llenarán de películas terroríficas, pero en el día a día de un traductor hay cosas que dan más miedo que Freddy Krueger.

Próximamente en tu pantalla de ordenador…

Hoy te traigo ocho pesadillas un traductor puede sufrir y que, a veces, se hacen realidad.

Quedarse sin Internet

La tecnología nos ha ayudado tanto, tanto, que nos ha hecho dependientes de ella hasta límites insospechados. Este verano estuve una semana sin Internet y ha sido lo peor que me ha podido pasar (profesionalmente hablando). A las entregas urgentes y los trabajos que implicaban mucha investigación, súmale el nefasto servicio de atención al cliente de la operadora de telefonía y tienes el caldo de cultivo perfecto para sacar a la niña del exorcista que todo traductor lleva dentro.

Ese Windows que se actualiza cuando menos te lo esperas

Da igual cómo lo configures, al final algo se te escapa. Justo ese algo que hace que, cuando más metida estás en la traducción y más la estás disfrutando… ¡tachán! Te reinicia el ordenador y pobre de ti como no hayas guardado el trabajo.

La maldición de las herramientas de traducción

Trados, memoQ o cualquier otra herramienta de traducción son muy útiles, han mejorado mucho, pero hay veces que se cuelgan. Simplemente dejan de funcionar. Ellas deciden cuándo es el momento de hacer un descanso. Lo malo es que ese momento no siempre es el mejor.

Que levante la mano quien no se haya puesto así cuando se le ha colgado el Trados

¿La traducción no era para el miércoles? Pero si hoy es… ¡miércoles!

Aunque algunos lo duden, un traductor es un ser humano, y tiene una memoria que puede jugarle malas pasadas. Como confundir una fecha de entrega. A mí me pasó hace unas semanas. Confundí dos trabajos para el mismo cliente, uno para el miércoles y otro para el jueves. Empecé por el que se entregaba el jueves y el miércoles el cliente me preguntó si tenía la traducción lista. ¡Me quería morir! Lo mejor en estos casos es decir la verdad y aportar una solución. Por suerte, era un trabajo pequeño, así que me puse a traducir de inmediato y el cliente esperó pacientemente. Pero prefiero que no me vuelva a pasar.

Tinta seca y tiendas cerradas

Yo no soy traductora jurada y por eso todos mis trabajos se entregan por correo electrónico, pero tengo compañeros que sí lo son y esta es una pesadilla común en muchos. Quedarse sin tinta de impresora o sin papel un domingo por la noche con una traducción que tienen que entregar en mano el lunes a primera hora les sube las pulsaciones más que a la protagonista de Scream.

Recibir los archivos de otro idioma

Como el traductor, el cliente también es humano. Cuando trabajas para agencias o empresas que tienen su propio departamento de localización, sueles recibir un paquete con todo lo que necesitas: archivos de traducción, archivos de referencia, memoria de traducción… pero resulta que el cliente te ha mandado los de otro idioma. Normalmente, con avisarle esto se soluciona rápidamente, pero si tenemos en cuenta que no siempre compartimos la misma zona horaria, esto puede ser un fastidio.

Trabajar con archivos escaneados. O peor, con fotos

Además de herramientas de traducción, los traductores usamos otras herramientas para procesar los archivos y poder traducir, como programas OCR, editores de código fuente o programas de edición de imágenes, entre otros. El problema es que hay formatos que no se pueden procesar bien, como textos manuscritos o textos mecanografiados llenos de anotaciones a mano que se escanean como una imagen. Esto en el mejor de los casos. En el peor, el cliente le hace una foto y te la manda por WhatsApp. Trabajar con estos formatos es casi imposible, de ahí que suela aplicarse una tarifa más alta.

Traducir cadenas de software con restricción de caracteres

Esto es un reto que se puede convertir en una pesadilla. Como sabes, no todos los idiomas ocupan el mismo espacio. Por ejemplo, al traducir de inglés a español el texto puede ser hasta un 20 % más largo. Por eso necesitamos que el producto esté bien internacionalizado y que se asigne más espacio a las cadenas traducidas para que el traductor no se desespere. Porque dime cómo traduces “GET” a español con solo tres letras. ¡Venga, valiente!

¿Te ha dado miedo? ¿No? Pues pongámoslo peor: ¡imagina que te pasa todo esto a la vez!

Disfruta de esta noche, tanto si celebras Halloween, el Día de Muertos o haces algo más de aquí, como ver Don Juan Tenorio.

¡Hasta la próxima entrada!




Alicia González, traductora de español

Alicia González López

¡Hola! Me llamo Alicia y soy traductora especializada en localización de software, páginas web y marketing. Tras 15 años trabajando para otros, me he liado la manta a la cabeza y he fundado mi propia empresa, Prêt-à-translate. Igual que el mismo vestido no sienta bien a dos personas, la misma traducción no vale para todo. ¡Viva el contexto!

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